viernes, 4 de noviembre de 2011

mujer fatal(4)parte2

La noche fue un poco intranquila no podía dormir, mientras me imaginaba a Adrian en su mera peda. Y yo ahí sola en el departamento pensando en los dos en Osiris y en Azhel. No podía pedirle a mi corazón que eligiera entre los dos pero creo que era lo más correcto. Por ese motivo tome mi celular y escribiría un mensaje que cambiaria el rumbo de mi vida. Le cancelaria a Osiris. No era correcto lo que estaba pasando. Así que solo escribí unas cuantas letras cuando empezó a sonar. Rápido me Sali del mensaje y era Azhel que me cancelaba la cita de mañana. Yo otra vez con el corazón roto cerré el mensaje y me acosté otra vez.  Y entonces mi cerebro raciono. Saldría con Osiris, total Azhel me estaba descuidando y ya era hora de que yo me empezara a olvidar un poco de él.
A la mañana siguiente me levante en chinga, pues como siempre se me había hecho tarde. Rápido desayune, me bañe y me cambie. No supe si  Adrian ya había llegado o no y no me importaba por el momento. A las doce de la tarde sonó el timbre. Rápido abrí y ahí estaba Osiris. Con una chamarra color negro, unos pantalones ajustados que daban a resaltar tantas cosas y algo había cambiado en el. Se había hecho una perforación. Debajo del labio.
-¿Qué demonios te hiciste?- pregunte instantáneamente al percatarme de eso. El solo sonrió y dijo “nada”. Me tomo de la cintura y me levanto del suelo.- ¡Espérate! ¡Bájame!- el como siempre no me hizo caso. Me beso despacio y tan rico que me olvide forcejear para que me bajara.
Cuando por fin el señor se digno a bajarme pude respirar bien. No sabía con exactitud a donde iríamos así que no hice  muchas preguntas. Me subí a su carro y puso el reproductor. Me miro y me dijo quiero que escuches muy bien esta canción espero que te guste. No sé porque chingados me puse nerviosa pero así fue. La melodía empezó a sonar y era una de mis canciones favoritas. La de soñé se zoè. Mis manos me empezaron a sudar incontrolablemente y no supe el por qué. O tal vez si lo sabia pero mi yo interno se hacía pendeja. Así que escuche la canción con mucha atención. Sé que la había  oído mil veces pero esta vez era especial. Mi corazón bombeaba a amas no poder. Note que Osiris me miraba de reojo. Aunque fingía demencia y se hacia el interesado en el camino. Entramos a un parque. El estaciono el carro y caminamos por una vereda. Me sujeto la mano y mi corazón ya no podía más. Todavía tenía la canción en la cabeza y no sería fácil sacarla. Caminamos por lo menos cinco minutos en silencio yo esperaba la pregunta siguiente. Después de la canción y si esperaba bien.
-¿te gusto la canción?- pregunto
-¡si, está muy padre! De lo mejor de Zoè.
-¡si claro! De lo mejor.- dijo un tanto decepcionado. Su entrecejo se arrugo un poco y yo sabía que esa no es era la respuesta correcta.
-¿Por qué me la pusiste?- pregunte, para poder componer las cosas.
-¿Lo preguntas? ¿Segura que le pusiste atención a la canción?- pregunto un tanto molesto.
-Sí, si puse atención pero siempre es mejor escucharlo de tu boca. Pero si no quieres decirlo pues total no lo digas.- acelere mis pasos y abrase mi cuerpo con mis manos. El rápido camino hacia mi.
-Es que es lógico ¿no?
-Aquí no es nada lógico- dije enojada.
-Te vez hermosa enojada- dijo con una sonrisa coqueta de esas que me desasían. Yo sin saber que hacer le di la espalda. El volvió a caminar detrás de mi. -¡espera no te enojes! – esta vez su voz se oía desesperado.
-Déjame en paz- le dije el me sujeto de la mano y yo la quite de inmediato.
-pero oye…
-déjame en paz…
-pero Amy…
-nada Osiris…
-síguele y ya verás…- me dijo amenazante.
-ya veré ¿qué?..Déjame en paz… y sin avisarlo me jalo hacia él y me dio un beso. Esta vez no fue un beso tierno a los que me tenía acostumbrada. Venia hacia mí algo fuerte. Mi labios inmediatamente se cruzaron con los de el. Nunca me imagine que pudiera besar tan intensamente. Mis manos se fueron a su cuello y las de el a mi cintura. De la nada se me había bajado el coraje y el simplemente me aplico el te cayas o te beso. Nos seguimos besando varias horas. Sin hacer nada malo. Nos sentamos al lado del lago y ahí estuvimos disfrutando de él y el de mí. Nos cayó la tarde en uno de esos besos intensos. Por fin nos decidimos ir. Y pasar a comer algo. Nunca me había sentido tan feliz con alguien. Ni siquiera con Azhel. Cuando regrese al carro de Osiris me percate de que mi celular se me había olvidado. Y tenía cinco llamadas perdidas de Azhel y dos de Adrian. Mi estomago es el que me aviso que algo malo sucedería. Pero no me importo por que este dia estaba con Osiris y el era el único en el planeta. Ya había tiempo para poder conversar con los otros dos.

Llegamos a un restauran no muy lejos de ahí. Como todo un caballero Osiris me abrió la silla para sentarme. Pedimos una copa de vino y una lasaña para los dos.
-¿y bien te gusto el parque? – pregunto Osiris.
-sí, me encanto, pero para la otra me gustaría apreciarlo más. Por que como comprenderás hoy no pude. El muy tonto solo sonrió y me tomo de la mano.
-Gracias por este día. Te quiero. Aunque tú no me quieras al cien por ciento.- mi corazón se contrajo un poco.
-Sabes muy bien de existencia de Azhel.
-lo sé, y me revienta saber que todavía estés con él.
-no quiero jugar contigo…
-lo sé. Y lo acepto. Porque me encantas y te quiero. Sé que la tengo de perder. En este juego de amor.
-No lo se… sabes…
-No te preocupes. No te hare escoger entre los dos. Las tengo de ganar.
- lo mire a los ojos. Nunca lo había visto tan seguro de sí mismo. Me tomo la otra mano y la pusimos sobre la mesa.-Acepto ser el otro- rio como tonto y yo lo bese despacio como si fuera una miel que se fuera a acabar poco a poco.
Pero no todo en este mundo no es felicidad. Alguien la tenía que llegar a cagar.  Acaba de llegar Angélica con un tipo estúpido que al parecer quería con ella. Ella al instante que me vio puso mala cara.
-Hola Osiris- dijo dándole un beso en la mejilla- pensaba que estabas con mejor compañía.
-Lo está. ¿Que no vez que no está contigo?-perra pensé a mis adentros. Osiris solo sonrió discretamente. Angélica solo me miro de arriba abajo y en voz baja me dijo “jodete”. Y yo simplemente le devolví la sonrisa. Si quería guerra había encontrado a la persona correcta con quien pelear. Ese día fue inolvidable, creo que el mejor de este juego de amor. Aunque en esa entonces no me imaginaba lo que vendría…
Dedicado a:  todos los chavos del 3-A :D

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